Aprendizajes de un proyecto diferente.
Hace tres meses, un cliente y amigo me invitó a participar como consultor en un proyecto, el cual consistía en analizar un proceso de trabajo interno. Realmente me sorprendió tal invitación y le comenté que qué podía aportar un mercadólogo en un análisis de procesos, si bien no soy ajeno al tema, tampoco soy un experto en el mismo. La respuesta de mi cliente fue: “Sólo quiero gente con ganas de trabajar y de aprender”.
Después de una semana de iniciado el proyecto, me di cuenta porqué me habían llamado. Todo el personal relacionado con el tema tenía una carga de trabajo muy superior a lo que podían manejar eficientemente y eran expertos en sus materias. Esta combinación, les había resultado fatal, ya que tenían un número creciente de quejas por parte de sus clientes debido a retrasos en entrega de información y nadie sabía porqué sucedía esto, si todos los procesos corrían correctamente. Mi cliente necesitaba la visión de una persona externa, no relacionada con su industria, pero no ajena al trabajo que se llevaba a cabo en su empresa, para tratar de ubicar los puntos en los que estaban fallando.
Los resultados fueron muy interesantes, detectamos que los procesos no corrían tan bien, ya que se realizaban varias tareas manuales que no tendían porqué hacerse, también se detectó desorden al momento de atender las solicitudes de los clientes de la empresa, lo cual afectaba los tiempos de proceso de la información y muchos más detalles que podrían parecer obvios, pero que la gente experta que laboraba ahí, no los había detectado por estas inmersos en sus actividades diarias y apagando fuegos, que eran el pan de cada día.
Lo anterior no quiere decir que los empleados no supieran hacer su trabajo o detectar áreas de oportunidad, pero ¿Cuántas veces nos ha pasado que tenemos la solución justo frente a nosotros y no nos damos cuenta? Es importante contar con un punto de vista diferente que nos permita ver las cosas desde otro ángulo y podamos plantear nuestras estrategias y acciones de una manera más eficiente y esto no siempre se encuentra de manera interna.
Ahora bien, no siempre vamos a poder contratar a un consultor que nos ayude a detectar áreas de oportunidad, ni tampoco siempre ellos van a inventar el hilo negro. Lo que si podemos hacer es abrirnos a nuevas formas de hacer las cosas, a nuevas ideas y cultivar una cultura de innovación, que nos permitan desarrollar estrategias más efectivas y útiles en nuestras empresas.
Vicente Arancón
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